Conversando sobre El Rechazo
Periodista: El rechazo está de actualidad en nuestros días, abrimos las noticias con noticias de este tipo… ¿Qué puede aportar la psicología a este campo? ¿Todos podemos ser “rechazantes”?
Sergio Gª: El rechazo es un tema central dentro de nuestra mente y nuestra emoción, rechazamos por diversas razones, y si todos somos rechazantes con algunas cuestiones…quizá una de las claves está en pensar que, igual que tenemos rechazo a ciertos temas, nos estamos negando una parte de ese mundo que rechazamos.
P- ¿Rechazar es siempre malo?
S- No, no lo es, cuando el guardameta rechaza un balón es que salvó a la portería de un gol, siempre que rechazo algo, estoy aceptando otra cosa, lo que hay que analizar es cuál es el motivo del acto. Por ejemplo, si no acepto al novio de mi hija que es negro, me quedo con mi prejuicio de cómo tienen que ser las parejas y mi familia, estoy aceptando la ideología familiar que “mamé” de mis padres y dar un paso hacia adelante supone salir del primer entramado familiar que me hizo “humano”
P- Aunque hay veces, que los padres son más tolerante que los hijos…
S- Sí no importa lo que pasó, sino lo que yo pienso que pasó, yo estoy defendiendo lo que pienso que pensaban mis padres, o mi abuela…de una manera involuntaria, aceptar a un hijo homosexual…es hacerte una herida narcisística,”…ahora, no seré abuelo/a, qué van a decir los vecinos…”
P- Algunos partidos políticos se han convertido en grandes en votos por su nivel de rechazo al diferente…
S- Sí desgraciadamente, nos moviliza más y nos une, ¿A quién rechazamos, que a quién amamos? Y sí el racismo y la xenofobia mueven a votantes, pero uno tiene que decidir a quién quiere contentar si a los “ultras” o a los moderados…

P- Antes el rechazo a estos colectivos se escondía, era voto oculto y no era contenido prioritario del programa electoral, ahora los odios y la inquina pasan a ser exhibidos con orgullo.
S- Vivimos tiempos donde creemos lo que vemos, y no nos gusta analizar datos o que nos hagan relativizar este odio. Son mensajes van al odio de la población, a la parte más visceral u emocional de todos nosotros…
P- ¿Y qué podemos hacer?
S- No dejarnos imbuir de esta visceralidad, hacer un camino fuera de estos rechazos que podemos llegar a padecer todos…porque en el fondo se necesitan unos a otros, sin inmigración estos mensajes no calarían por lo que paradójicamente, necesitan a los inmigrantes y el miedo de la gente para crecer…
Aunque por lo general, los rechazos (afectivos) son más sutiles, estuve en una exposición de Kubrick estas navidades en Barcelona, y los letreros en castellano para ilustrar algunos de los vídeos estaban en sombra, era más dificultoso leerlo…es como si quien hubiese hecho la exposición tuviese algo en contra de su parte “castellana”
P- ¿Eso cómo es?
S- Sí que sin darse cuenta ponían de manifiesto un rechazo hacia sí mismos, es que trato al otro como me trato a mí. El otro pone en juego mi manera de tratarme y de relacionarme conmigo mismo… Los españoles somos muy fuertes porque llevamos siglos intentando autodestruirnos y aún no lo hemos conseguido…si esa energía la canalizásemos podrían temblar otros países más potentes económicamente que el nuestro.
P- ¿Es eso el efecto pueblo?
S- Bueno parecido, el efecto pueblo viene a decir que si me llevo bien con mi entorno más cercano voy a extrapolar esas relaciones hacia las nuevas personas que conozca, pero el aporte de la psicología lo que nos dice es que es depende de cómo nos relacionamos con nosotros “involuntariamente”, nuestros fantasmas, lo que trasladamos a las relaciones. Incluso no es malo llevarte mal con el vecino del 5º, que es un “imbécil” y te pone la radio a tope, llevarte mal con algunas personas, rechazar también forma parte de la vida. En el cole, se les dice a los niños que se pidan perdón, pero en tu bloque de vecinos, la vida sigue con nuestras fobias y filias hacia la gente de nuestro alrededor. Y eso es ser adulto.
P- ¿La gente se rechaza mucho a sí misma?
S- Sí es uno de los grandes problemas de humano, la intolerancia no solamente es hacia el “pobre” sino que también es hacia uno mismo, no toleran la vida que han hecho, decían que querían ser padres y no lo fueron de hijos, pero sí lo fueron de proyectos, padrinajes y sobrinos, y no lo aceptan. Querían casarse, pero viven en pareja y no lo aceptan. Querían ser psicólogos y fueron médicos de familia, pues no lo aceptan, en ellos siempre está el “Y si hubiese…” Todos imaginamos, pero tenemos que aprender a tolerar lo que produjimos…
P- ¿Hay alguna película que nos hable de esto?
S- Sí, Yuli de Icíar Bollaín habla sobre un niño que rechaza ser bailarín, y su padre ve que tiene talento para bailar en las calles de La Habana y quiere darle una oportunidad en un Conservatorio. El rechazo de Yuli es su fuerza, rechaza una parte de él que ama, y la mirada de la maestra y del padre consiguen averiguar esto y hacerle un grande dentro de su profesión. Por eso, aquello que rechazamos también habla de nosotros mismos.
Sergio García Soriano
Psicólogo tel. 660046657